Lecturas

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Primera Lectura
1Jn 5, 1-5.

Lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan. 

Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial
Sal 15.

R. :

Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote  de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. 

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre  presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. 

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu  derecha. 


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Os doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Aleluya.


Evangelio
Mt 22, 34-40.

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.

Croce  Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: -«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: -«”Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. “ Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. “ Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor.

 

Lecturas del día

Primera Lectura
Eclo 48, 1-14.

Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo se llenó de su espíritu.

Lectura del libro del Eclesiástico.

SURGIÓ el profeta Elías como un fuego,
su palabra quemaba como antorcha.
Él hizo venir sobre ellos el hambre,
y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerró los cielos
y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos!
¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Tú despertaste a un cadáver de la muerte
y del abismo, por la palabra del Altísimo;
tú precipitaste reyes a la ruina
y arrebataste del lecho a hombres insignes;
en el Sinaí escuchaste palabras de reproche
y en el Horeb sentencias de castigo;
tú ungiste reyes vengadores
y profetas para que te sucedieran;
fuiste arrebatado en un torbellino ardiente,
en un carro de caballos de fuego;
tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros,
para aplacar la ira antes de que estallara,
para reconciliar a los padres con los hijos
y restablecer las tribus de Jacob.
Dichosos los que te vieron
y se durmieron en el amor,
porque también nosotros viviremos.
Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino,
Eliseo se llenó de su espíritu.
Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar,
nadie pudo dominarlo.
Nada era imposible para él,
incluso muerto, su cuerpo profetizó.
Durante su vida realizó prodigios,
y después de muerto fueron admirables sus obras.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial
Sal 96.

R. :

Alegraos, justos, con el Señor.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.   R/.

Delante de él avanza el fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.   R/.

Los montes se derriten como cera ante el Señor,
ante el Señor de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.   R/.

Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos.
Adoradlo todos sus ángeles.   R/.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción,
en el que clamamos: «“Abba”, Padre». 
Aleluya, aleluya, aleluya.


Evangelio
Mt 6, 7-15.

Vosotros orad así.

Croce  Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
        “Padre nuestro que estás en el cielo,
        santificado sea tu nombre,
        venga a nosotros tu reino,
        hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
        danos hoy nuestro pan de cada día,
        perdona nuestras ofensas,
        como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
        no nos dejes caer en la tentación,
        y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor.

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